Supongamos que existiera una ética basada en el poder que consistiera en algo así como "Yo te voy a decir lo que es correcto e incorrecto... ¿por qué tú? ¡porque puedo!".
Creo que sería una forma de ética bastante perversa. Si existiera, su ejercicio sería más evidente entre más poder tuviera el que la ejerciera, pero me pregunto, ¿sería más perversa que cuando fuera ejercida con poco poder?
viernes, 14 de noviembre de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
domingo, 16 de febrero de 2014
sábado, 28 de septiembre de 2013
Sobre la libertad en una realidad inestable
¿Cómo ser libre en una realidad que puede ser controlada por otros?
Cito a George Orwell en 1984:
'¡Tenía que aferrarse al hecho de que las verdades de Perogrullo son ciertas! El mundo existe, sus leyes no cambian. Las piedras son duras, el agua moja... La libertad consiste en poder decir que dos y dos son cuatro. Admitido eso, se deduce todo lo demás... Pues, después de todo ¿cómo sabemos que dos y dos son cuatro?... Si tanto el pasado como el mundo externo existen sólo en la mente y esta es controlable... ¿qué nos queda?'
viernes, 24 de mayo de 2013
Sobre pulsiones e insatisfacciones
Una pulsión proviene de una fuente somática que crea una tensión y tiene la meta de ser satisfecha mediante el drenaje de esa tensión. La satisfacción sólo puede obtenerse de alguna forma que tenga algo que ver con la tensión generada por la fuente somática, por lo tanto, no cualquier evento es capaz de satisfacer a una pulsión dada. La satisfacción de la pulsión necesita un objeto, y aunque cada pulsión lleva a cabo un esfuerzo que impele a la actividad psíquica (y muchas veces física) de búsqueda del objeto, éste puede ser muy variable y cambiar a lo largo de la vida de un sujeto.
¿Cuál puede ser el problema en ésta situación?, si cada pulsión lleva consigo la energía impulsora adecuada para buscar su satisfacción y ésta puede lograrse a través de una gran variedad de objetos ¿por qué lleva a conflictos o vicisitudes al sujeto? Quizá una parte de la solución a esta pregunta radique en el hecho de que el sujeto humano nace en la indefensión psíquica y física casi absoluta: un bebé recién nacido no puede identificar ni el origen ni la posible forma de satisfacción de sus pulsiones insatisfechas, sólo conoce el discomfort que le ocasionan. Y aunque pudiera identificar su origen y establecer un plan para satisfacerlas, no posee aún la capacidad física para procurárselas.
Es solamente a través de alguien más, quizá su madre, que el bebé puede tener alguna esperanza de satisfacción pulsional. Es ella quien identifica el posible origen del discomfort y modifica la realidad para aproximarse a la satisfacción de la pulsión que le da origen. Pero ¿cuántas veces no hemos escuchado a una angustiada pareja de padres preguntarse por la posible causa del llanto de un hijo suyo?, es imposible conocer el origen exacto de cada uno de las incomodidades e insatisfacciones de un niño. Y sin embargo, es bastante lo que pueden ellos lograr en el camino hacia la satisfacción de muchas de las pulsiones del niño, y estos avances proporcionan aprendizajes acerca de como es que puede identificarse (nombrarse) a las diversas incomodidades surgidas de las tensiones pulsionales y acerca de la forma de satisfacerlas, al menos parcialmente.
Así nace el deseo… algo así como un plan de satisfacción pulsional creado a partir de las experiencias de satisfacción proporcionadas en la interacción con otros sujetos. Un plan de satisfacción con muchas fallas:
1. Nacido de aproximaciones evaluatorias hechas por personas ajenas al dueño de la pulsión.
2. Por personas que tambien poseen planes de satisfacción con los mismos déficits originales.
3. Con medios de satisfacción que no necesariamente se ajustan muy bien a lo exigido por la fuente pulsionante.
4. Que muchas veces tiene que ser extrapolado a situaciones pulsionales completamente novedosas.
Me pregunto, ¿por qué, a pesar de que Freud es claro al respecto de que la pulsión cesa su tensión al ser satisfecha por acciones específicas a su fuente, se dice por múltiples autores psicoanalíticos que la pulsión nunca puede satisfacerse? Quizá sea precisamente porque en el ser humano, nacido en falla, sólo puede pensar en lograr la satisfacción a través del camino del deseo… y ese es un camino con múltiples insuficiencias y sólo aproximaciones heurísticas hacia las fuentes y metas pulsionantes.
¿Cuál puede ser el problema en ésta situación?, si cada pulsión lleva consigo la energía impulsora adecuada para buscar su satisfacción y ésta puede lograrse a través de una gran variedad de objetos ¿por qué lleva a conflictos o vicisitudes al sujeto? Quizá una parte de la solución a esta pregunta radique en el hecho de que el sujeto humano nace en la indefensión psíquica y física casi absoluta: un bebé recién nacido no puede identificar ni el origen ni la posible forma de satisfacción de sus pulsiones insatisfechas, sólo conoce el discomfort que le ocasionan. Y aunque pudiera identificar su origen y establecer un plan para satisfacerlas, no posee aún la capacidad física para procurárselas.
Es solamente a través de alguien más, quizá su madre, que el bebé puede tener alguna esperanza de satisfacción pulsional. Es ella quien identifica el posible origen del discomfort y modifica la realidad para aproximarse a la satisfacción de la pulsión que le da origen. Pero ¿cuántas veces no hemos escuchado a una angustiada pareja de padres preguntarse por la posible causa del llanto de un hijo suyo?, es imposible conocer el origen exacto de cada uno de las incomodidades e insatisfacciones de un niño. Y sin embargo, es bastante lo que pueden ellos lograr en el camino hacia la satisfacción de muchas de las pulsiones del niño, y estos avances proporcionan aprendizajes acerca de como es que puede identificarse (nombrarse) a las diversas incomodidades surgidas de las tensiones pulsionales y acerca de la forma de satisfacerlas, al menos parcialmente.
Así nace el deseo… algo así como un plan de satisfacción pulsional creado a partir de las experiencias de satisfacción proporcionadas en la interacción con otros sujetos. Un plan de satisfacción con muchas fallas:
1. Nacido de aproximaciones evaluatorias hechas por personas ajenas al dueño de la pulsión.
2. Por personas que tambien poseen planes de satisfacción con los mismos déficits originales.
3. Con medios de satisfacción que no necesariamente se ajustan muy bien a lo exigido por la fuente pulsionante.
4. Que muchas veces tiene que ser extrapolado a situaciones pulsionales completamente novedosas.
Me pregunto, ¿por qué, a pesar de que Freud es claro al respecto de que la pulsión cesa su tensión al ser satisfecha por acciones específicas a su fuente, se dice por múltiples autores psicoanalíticos que la pulsión nunca puede satisfacerse? Quizá sea precisamente porque en el ser humano, nacido en falla, sólo puede pensar en lograr la satisfacción a través del camino del deseo… y ese es un camino con múltiples insuficiencias y sólo aproximaciones heurísticas hacia las fuentes y metas pulsionantes.
viernes, 3 de mayo de 2013
El misterio del Misterio Pascual
Una de las cosas que más me ha intrigado desde pequeño es el Misterio Pascual de la Religión Católica. Para ella, un Misterio es una realidad que supera a nuestra razón, aunque puede ser sujeta a una Revelación Divina progresiva. Específicamente, el Misterio Pascual es aquel en el que Jesús, a partir de su pasión, muerte y resurrección, logra la redención de la humanidad sujeta al Pecado Original.
Pero he aquí lo me me intriga, la parte del misterio que me ha ocupado, ¿cómo puede ser posible que el sacrificio de Dios sea el método que Dios acepte para lograr la redención?, ¿cómo puede ser que una agresión dirigida hacia Dios resulte en la posibilidad de perdón de un pecado cometido hacia ese mismo Dios?
Leyendo Totem y Tabú de Freud, me pareció encontrar una hebra en esta madeja misteriosa. Por un lado, él opina que el concepto de Dios puede ser el depositario de transferencias de idealizaciones del propio padre: en la idea divina se depositan el amor y el temor al padre todopoderoso que percibimos en la infancia. Por otro lado, Freud encuentra en los sacrificios y comidas totémicas, una repetición de eventos de odio y agresión hacia figuras paternas: violencia asesina hacia un padre odiado.
Cuando Freud habla de las culturas que llevan a cabo sacrificios de este estilo que son ofrendados hacia un Dios que lo pide, encuentra que "... no son ya ellos, en efecto, los responsables del sacrificio; es Dios mismo quien lo exige y ordena."
En la Última Cena y en la Eucaristía, rememoración sagrada del Misterio Pascual, queda muy claro que es Dios mismo quien promueve la repetición del sacrificio... e incluso la ingestión de su cuerpo y sangre.
¿Y si, al menos psicodinámicamente hablando, la razón por la que el Misterio Pascual habla de redención es por que provee una solución a un conflicto psíquico? En su rememoración se lleva a cabo un sacrificio de Dios, prescrito por Dios mismo: otorga espacio para depositar el amor e idealización paterna, el odio y la agresión asesina hacia el mismo padre; y además, y al mismo tiempo el perdón porque todo ha sido prescrito por el padre. El Misterio da lugar a presentar ambos lados de un conflicto edípico y una posibilidad de redención a ese conflicto.
En otras palabras ¿cómo puedo reconciliar la contradicción existente en mi ambivalencia hacia mi propio padre?, quizá con un sacrificio ritual en el que, aunque lo mate, lo convierta en ofrenda a una idealización de el mismo; y al mismo tiempo puedo tolerar aún más la culpa si todo el sacrificio fue idea del mismo padre: sin duda un ritual redentor.
Pero he aquí lo me me intriga, la parte del misterio que me ha ocupado, ¿cómo puede ser posible que el sacrificio de Dios sea el método que Dios acepte para lograr la redención?, ¿cómo puede ser que una agresión dirigida hacia Dios resulte en la posibilidad de perdón de un pecado cometido hacia ese mismo Dios?
Leyendo Totem y Tabú de Freud, me pareció encontrar una hebra en esta madeja misteriosa. Por un lado, él opina que el concepto de Dios puede ser el depositario de transferencias de idealizaciones del propio padre: en la idea divina se depositan el amor y el temor al padre todopoderoso que percibimos en la infancia. Por otro lado, Freud encuentra en los sacrificios y comidas totémicas, una repetición de eventos de odio y agresión hacia figuras paternas: violencia asesina hacia un padre odiado.
Cuando Freud habla de las culturas que llevan a cabo sacrificios de este estilo que son ofrendados hacia un Dios que lo pide, encuentra que "... no son ya ellos, en efecto, los responsables del sacrificio; es Dios mismo quien lo exige y ordena."
En la Última Cena y en la Eucaristía, rememoración sagrada del Misterio Pascual, queda muy claro que es Dios mismo quien promueve la repetición del sacrificio... e incluso la ingestión de su cuerpo y sangre.
¿Y si, al menos psicodinámicamente hablando, la razón por la que el Misterio Pascual habla de redención es por que provee una solución a un conflicto psíquico? En su rememoración se lleva a cabo un sacrificio de Dios, prescrito por Dios mismo: otorga espacio para depositar el amor e idealización paterna, el odio y la agresión asesina hacia el mismo padre; y además, y al mismo tiempo el perdón porque todo ha sido prescrito por el padre. El Misterio da lugar a presentar ambos lados de un conflicto edípico y una posibilidad de redención a ese conflicto.
En otras palabras ¿cómo puedo reconciliar la contradicción existente en mi ambivalencia hacia mi propio padre?, quizá con un sacrificio ritual en el que, aunque lo mate, lo convierta en ofrenda a una idealización de el mismo; y al mismo tiempo puedo tolerar aún más la culpa si todo el sacrificio fue idea del mismo padre: sin duda un ritual redentor.
jueves, 28 de junio de 2012
Sobre el dolor de los narcisos
Duermen en mi jardín
los blancos y amarillos narcisos,
mi alma, muy triste y pesarosa
a las flores quiere ocultar su amargo dolor.
Yo no quiero que las flores sepan
los tormentos que me da la vida
si supieran lo que estoy sufriendo
por mis penas llorarían también.
Silencio que estan durmiendo
los blancos y amarillos narcisos
no quiero que sepan mis penas
porque si me ven llorando morirán...
(y ESO sí no podría tolerarlo)

(modificada floralmente del bolero Silencio de Ibrahim Ferrer)
los blancos y amarillos narcisos,
mi alma, muy triste y pesarosa
a las flores quiere ocultar su amargo dolor.
Yo no quiero que las flores sepan
los tormentos que me da la vida
si supieran lo que estoy sufriendo
por mis penas llorarían también.
Silencio que estan durmiendo
los blancos y amarillos narcisos
no quiero que sepan mis penas
porque si me ven llorando morirán...
(y ESO sí no podría tolerarlo)
(modificada floralmente del bolero Silencio de Ibrahim Ferrer)
domingo, 24 de junio de 2012
Sobre pulsiones, instintos y sentidos
domingo, 10 de junio de 2012
Sobre la paradoja de desear
¿Y si existiera una brecha infranqueable entre tu deseo original y lo que es posible obtener en esta vida?, ¿y si esa brecha pequeña pero infinita fuera el origen de todos tus deseos y ellos sólo fueran suscedáneos de tu deseo mas importante?… ¿y si la única forma de encontrarle sentido a la vida fuera olvidar que no lo tiene?

viernes, 8 de junio de 2012
Sobre la dificultad de trabajar en equipo
Había una vez una familia grande poseedora de un gran patrimonio. Esta riqueza era para ellos motivo de un gran orgullo, una parte de ella les había sido heredada, mientras que otra era producto del esfuerzo compartido por todos sus integrantes.
Debido a la inmensidad de su tesoro, y al intenso orgullo que sentían al tenerlo, decidieron que tenían que protegerlo, y que la mejor forma de hacerlo era asegurando la puerta de ingreso a su hogar. Pero ahí fue donde la puerca torció el rabo, porque había opiniones encontradas con respecto a la mejor estrategia de seguridad.
La mitad de la familia creía que la puerta debía de ser asegurada mediante grandes cadenas y cerrojos metálicos hechos por el herrero de mayor historia y tradición del pueblo: era una estrategia poco moderna, pero que había probado su eficacia con los años. La otra mitad, sin embargo, pensaban que las estrategias antiguas eran retrógradas, incómodas y restrictivas. Ellos abogaban por contratar un sistema de seguridad moderno y electrónico que permitiera mayor comodidad y libertad.
Las diferencias de opinión fueron escalando en intensidad y cada mitad defendía su punto de vista apasionadamente. Muy pronto los bandos comenzaron a atacarse mutuamente con argumentos fuertes y que rayaban en la crueldad. "¡Esa propuesta es un peligro para nuestra familia!", decían unos, "¡Son unos anacrónicos y represores que no entiende la importancia del progreso!", vociferaban los otros.
Lo que los dos bandos perdieron de vista pronto es que estas discusiones se llevaban a cabo frente al hogar y su patrimonio, y que la puerta estaba abierta de par en par. No estaba protegido su tesoro ni por viejos herrajes ni por modernos sistemas electrónicos: estaba abierto y desprotegido ante la venida de cualquier truhán. Y como un tesoro que yace al descubierto no puede permanecer sin cambiar de dueño por mucho tiempo, pasó que mientras los dueños legítimos discutían un grupo de malandrines pasó sin ser notados por la puerta abierta, utilizando poco a poco el abundante tesoro para sus propios objetivos personales.
¿Que tendrían que hacer los miembros de la familia si fueran capaces de dejar de discutir como para darse cuenta?, ¿echarse la culpa mutuamente?, ¿decirle a la otra mitad que seguramente los rateros son parte de ellos?, ¿seguir discutiendo mientras los delincuentes siguen saqueando el tesoro?, ¿pedirles a los malandrines que administren el patrimonio y decidan como cuidarlo porque la familia es incapaz de ponerse de acuerdo?... yo pensaría que tendrían que enfrentar a los delincuentes, enviarlos a prisión, y utilizar un sistema de seguridad ¡cualquiera!, evaluando objetivamente su eficacia, independientemente de cual lado gane o tenga la razón.
Debido a la inmensidad de su tesoro, y al intenso orgullo que sentían al tenerlo, decidieron que tenían que protegerlo, y que la mejor forma de hacerlo era asegurando la puerta de ingreso a su hogar. Pero ahí fue donde la puerca torció el rabo, porque había opiniones encontradas con respecto a la mejor estrategia de seguridad.
La mitad de la familia creía que la puerta debía de ser asegurada mediante grandes cadenas y cerrojos metálicos hechos por el herrero de mayor historia y tradición del pueblo: era una estrategia poco moderna, pero que había probado su eficacia con los años. La otra mitad, sin embargo, pensaban que las estrategias antiguas eran retrógradas, incómodas y restrictivas. Ellos abogaban por contratar un sistema de seguridad moderno y electrónico que permitiera mayor comodidad y libertad.
Las diferencias de opinión fueron escalando en intensidad y cada mitad defendía su punto de vista apasionadamente. Muy pronto los bandos comenzaron a atacarse mutuamente con argumentos fuertes y que rayaban en la crueldad. "¡Esa propuesta es un peligro para nuestra familia!", decían unos, "¡Son unos anacrónicos y represores que no entiende la importancia del progreso!", vociferaban los otros.
Lo que los dos bandos perdieron de vista pronto es que estas discusiones se llevaban a cabo frente al hogar y su patrimonio, y que la puerta estaba abierta de par en par. No estaba protegido su tesoro ni por viejos herrajes ni por modernos sistemas electrónicos: estaba abierto y desprotegido ante la venida de cualquier truhán. Y como un tesoro que yace al descubierto no puede permanecer sin cambiar de dueño por mucho tiempo, pasó que mientras los dueños legítimos discutían un grupo de malandrines pasó sin ser notados por la puerta abierta, utilizando poco a poco el abundante tesoro para sus propios objetivos personales.
¿Que tendrían que hacer los miembros de la familia si fueran capaces de dejar de discutir como para darse cuenta?, ¿echarse la culpa mutuamente?, ¿decirle a la otra mitad que seguramente los rateros son parte de ellos?, ¿seguir discutiendo mientras los delincuentes siguen saqueando el tesoro?, ¿pedirles a los malandrines que administren el patrimonio y decidan como cuidarlo porque la familia es incapaz de ponerse de acuerdo?... yo pensaría que tendrían que enfrentar a los delincuentes, enviarlos a prisión, y utilizar un sistema de seguridad ¡cualquiera!, evaluando objetivamente su eficacia, independientemente de cual lado gane o tenga la razón.
domingo, 3 de junio de 2012
No te salves de la incertidumbre
La certidumbre, todo saber terminado e inflexible, alivia la ansiedad ante la incertidumbre pero obtura la realidad y limita nuestras posibilidades... el precio de salvarte de la incertidumbre es el de perder tu libertad y disminuir tu capacidad de enfrentarte gozosamente a las vicisitudes de vivir. ¡No te salves de la incertidumbre!...
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo...
(Mario Benedetti)

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo...
(Mario Benedetti)
domingo, 29 de abril de 2012
Sobre las razones para querer, quererse y ser querido
Dijo Konrad Lorenz:
"El hecho simple de que mi perro me quiere más que yo a él constituye una realidad tan innegable que, cada vez que pienso en ella, me avergüenzo".
Una frase sin duda interesante, pero al leerla por primera vez me sucedió algo más interesante, porque en vez de leerla tal como es, algo en mí la modificó y en su lugar leí:
"El hecho simple de que mi perro me quiere más que yo [A MI MISMO] constituye una realidad tan innegable que, cada vez que pienso en ella, me avergüenzo".
(modificada por fantasmas interiores a partir de la frase de Konrad Lorenz)
Y esa frase sí que me cimbró completamente. ¿Qué pasaría si lográramos querernos a nosotros mismos tal y como nos quieren nuestras mascotas?, ¿acaso nos exigen muchas razones para proferirnos ese intenso amor?, ¿nos es verdad que las condiciones que nos ponemos para autoestimarnos son ridículas y exageradas, usureras, a comparación de las suyas para emocionarse cada vez que nos ven regresar o poner croquetas en sus platos?
No me parece nada difícil imaginar que un gato se quiere a si mismo exactamente con la misma intensidad e incondicionalidad... veo ahí a unos grandes maestros de vida.

"El hecho simple de que mi perro me quiere más que yo a él constituye una realidad tan innegable que, cada vez que pienso en ella, me avergüenzo".
Una frase sin duda interesante, pero al leerla por primera vez me sucedió algo más interesante, porque en vez de leerla tal como es, algo en mí la modificó y en su lugar leí:
"El hecho simple de que mi perro me quiere más que yo [A MI MISMO] constituye una realidad tan innegable que, cada vez que pienso en ella, me avergüenzo".
(modificada por fantasmas interiores a partir de la frase de Konrad Lorenz)
Y esa frase sí que me cimbró completamente. ¿Qué pasaría si lográramos querernos a nosotros mismos tal y como nos quieren nuestras mascotas?, ¿acaso nos exigen muchas razones para proferirnos ese intenso amor?, ¿nos es verdad que las condiciones que nos ponemos para autoestimarnos son ridículas y exageradas, usureras, a comparación de las suyas para emocionarse cada vez que nos ven regresar o poner croquetas en sus platos?
No me parece nada difícil imaginar que un gato se quiere a si mismo exactamente con la misma intensidad e incondicionalidad... veo ahí a unos grandes maestros de vida.
lunes, 9 de abril de 2012
Sobre la sensualidad y los gatos
EL GATO
Charles Baudelaire
Ven, mi bello gato, a mi corazón amoroso;
Recoge las uñas de tus patas,
Y deja que me hunda en tus bellos ojos,
Mezcla de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician sin prisa
Tu cabeza y tu elástico lomo,
Y mi mano se embriaga con el placer
De palpar tu eléctrico cuerpo,
Veo a mi mujer con la imaginación. Su mirada,
Como la tuya, amable animal,
Profunda y fría, corta y hiere como un dardo,
Y de los pies a la cabeza,
Un aire sutil, un peligroso perfume
Flotan en torno a su cuerpo moreno.
Ven, mi bello gato, a mi corazón amoroso;
Recoge las uñas de tus patas,
Y deja que me hunda en tus bellos ojos,
Mezcla de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician sin prisa
Tu cabeza y tu elástico lomo,
Y mi mano se embriaga con el placer
De palpar tu eléctrico cuerpo,
Veo a mi mujer con la imaginación. Su mirada,
Como la tuya, amable animal,
Profunda y fría, corta y hiere como un dardo,
Y de los pies a la cabeza,
Un aire sutil, un peligroso perfume
Flotan en torno a su cuerpo moreno.
jueves, 29 de marzo de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
Meditaciones sobre una meditación
He estado escuchando las palabras de una grabación de meditación guiada... la voz de la meditación me dice, me recuerda, me invita a decirme:
Yo tengo un cuerpo... pero yo no soy mi cuerpo.
Yo tengo sensaciones y emociones... pero yo no soy mis sensaciones ni mis emociones.
Yo tengo pensamientos... pero yo no soy mis pensamientos.
Puedo ver a mi cuerpo, a mis sensaciones y emociones, a mis pensamientos, como nubes que recorren el cielo.
¿Quien soy yo?... soy lo que queda. Soy un centro de atención consciente, un testigo sin periferia.
Después de meditar pienso:
Tengo emociones y pensamientos que duelen. Tengo dolor... pero no soy el dolor. Si no soy el dolor quizá pueda aprender a tolerarlo... a ver que cosas tiene para enseñarme. Al final el dolor es parte de la realidad y parte de mi.

Yo tengo un cuerpo... pero yo no soy mi cuerpo.
Yo tengo sensaciones y emociones... pero yo no soy mis sensaciones ni mis emociones.
Yo tengo pensamientos... pero yo no soy mis pensamientos.
Puedo ver a mi cuerpo, a mis sensaciones y emociones, a mis pensamientos, como nubes que recorren el cielo.
¿Quien soy yo?... soy lo que queda. Soy un centro de atención consciente, un testigo sin periferia.
Después de meditar pienso:
Tengo emociones y pensamientos que duelen. Tengo dolor... pero no soy el dolor. Si no soy el dolor quizá pueda aprender a tolerarlo... a ver que cosas tiene para enseñarme. Al final el dolor es parte de la realidad y parte de mi.
martes, 13 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Sobre este valle de lágrimas
A ti clamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Quizá la parte mas cruel de este valle de lágrimas sea que no todo es feo y cruel. No están prohibidas las satisfacciones ni la belleza mas sublime. Hay tantas cosas agradables dentro de este valle que, a pesar de su crueldad y dolor omnipresente, vale la pena ser vivido. Pero para vivir en él, y sonsacarle lo que sea de agradable que podamos obtener, primero es necesario encontrar una manera de hacerlo tolerable; una forma de pararse en él que no sea tan dolorosa. Primero hay que encontrar una especie de postura antiálgica.
¿Como hacerle para encontrar esta postura? Lo único que me queda claro es que no hay una solución correcta, ni una receta que funcione a todo el mundo, ni un remedio que funcione en todo momento. Mientras busco mis bálsamos analgésicos volteo alrededor y encuentro mil personas con mil soluciones distintas. Cuando los veo hablar, gritar, golpear, trabajar, amar y odiar, incluso enfermarse y sufrir, lo que veo son distintas formas de encontrar una postura en el mundo que no duela tanto. Veo que cada quien encuentra su postura individual, y que la eligen tomando en cuenta las soluciones parciales que ven en la gente que los rodea: padres, hermanos, amigos, amantes, ídolos.
¿Cual es tu solución?, ¿como decides, momento a momento, pararte en este mundo para que no te duela y no te asuste tanto?... busca y refina tu solución, pero se consciente de que eso estás haciendo. Compártelas con los demás, pero no olvides que es solo una solución... y que solo sabes que es mas o menos efectiva para ti, no sabes que tan efectiva será para otros. Tampoco sabes si hay mejores soluciones que las tuyas. Y si no has encontrado aún una solución suficientemente buena, o si tu solución causa mucho sufrimiento a los demás: ¡busca a alguien que te ayude a encontrarla!
viernes, 18 de noviembre de 2011
Lo que se encuentra cavando
Haikus olvidados, encontrados y recordados...
Siete mas cinco
conecta otros cinco:
y se abre la jaula
Brinca el ave
en las hojas violetas
el corazón contento
Serpiente blanca
en agua poderosa
¡el tacto más aún!
Belleza ajena
sorprende cuando una
sonrisa atrapa.
Sonido y cristal
alcanza a lo lejos
en el interior.
El cielo sin sol
los hombres continúan
¡Apocalipsis!

Siete mas cinco
conecta otros cinco:
y se abre la jaula
Brinca el ave
en las hojas violetas
el corazón contento
Serpiente blanca
en agua poderosa
¡el tacto más aún!
Belleza ajena
sorprende cuando una
sonrisa atrapa.
Sonido y cristal
alcanza a lo lejos
en el interior.
El cielo sin sol
los hombres continúan
¡Apocalipsis!
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